Dios mío,
Tú eres mi pastor
y yo soy la ovejita que Tú
nunca abandonas.
Tú me llevas
a la fuente de agua limpia,
a los campos
donde la selva es siempre verde.
No tengo miedo
aunque llegue la noche,
porque sé
que Tú estás conmigo.
Dios mío, Tú eres mi amigo
y me llamas
a la fiesta que hay en tu casa.
Tú me abrazas
y me besas cuando llego,
dices que estás contento
sólo porque yo llegué.
Y yo no sé qué decir
en esta fiesta de alegría:
simplemente miro,
lo miro todo,
sin ganas de irme nunca jamás.
Salmo 23
Tú eres mi pastor
y yo soy la ovejita que Tú
nunca abandonas.
Tú me llevas
a la fuente de agua limpia,
a los campos
donde la selva es siempre verde.
No tengo miedo
aunque llegue la noche,
porque sé
que Tú estás conmigo.
Dios mío, Tú eres mi amigo
y me llamas
a la fiesta que hay en tu casa.
Tú me abrazas
y me besas cuando llego,
dices que estás contento
sólo porque yo llegué.
Y yo no sé qué decir
en esta fiesta de alegría:
simplemente miro,
lo miro todo,
sin ganas de irme nunca jamás.
Salmo 23

4 comentarios:
Es precioso, me pareció que estaba hablando con el Señor al leerte.
Marisela:
Muchas gracias por tu comentario.
Espero que nos sigas visitando :)
gracias por tu comentario en el Blog. He incluido tu blog en mis enlaces, pero no solo porque me lo hayas pedido, sobre todo porque hacemos el esfuerzo de transmitir aquello en que creemos profundamente, que nos emociona, que nos da vida, que nos humaniza.
Dios nos bendiga
Daniel
Daniel:
Agradezco tu colaboración de todo corazón.
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