Dios mío
¡Qué grande eres!
Más grande que la tierra,
mucho más grande
que los cielos.
Puedo imaginar tu grandeza
cuando, en las noches
despejadas, miro las estrellas
y la luna que brillan en el cielo.
Son hermosas, y las hizo
el poder de tus manos.
Puedo imaginar tu grandeza
viendo a los hombres y a las mujeres.
Ellos saben muchas cosas,
ellos hacen, ellos crean,
ellos inventan,
ellos saben incluso amar.
Y todo esto
lo aprendieron contigo.
Señor, mi Dios,
¡Qué grande eres!
¡Cómo eres bueno,
Señor, mi Dios!

-Salmo 8-
Más grande que la tierra,
mucho más grande
que los cielos.
Puedo imaginar tu grandeza
cuando, en las noches
despejadas, miro las estrellas
y la luna que brillan en el cielo.
Son hermosas, y las hizo
el poder de tus manos.
Puedo imaginar tu grandeza
viendo a los hombres y a las mujeres.
Ellos saben muchas cosas,
ellos hacen, ellos crean,
ellos inventan,
ellos saben incluso amar.
Y todo esto
lo aprendieron contigo.
Señor, mi Dios,
¡Qué grande eres!
¡Cómo eres bueno,
Señor, mi Dios!

-Salmo 8-
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